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Cómo el COVID-19 podría ayudarnos a ganar la lucha contra la crisis climática

La pandemia del COVID-19 ha provocado una respuesta global diferente a todo lo que hemos visto antes. Desde el gobierno y las empresas asumiendo nuevos roles para responder a la crisis hasta la reorganización completa de cómo trabajamos, viajamos y socializamos, hemos sido testigos de cambios transformadores que no parecían posibles hace solo unas semanas.

Los costos humanos de la pandemia son horribles, pero la respuesta se ha caracterizado en gran medida por el cuidado, la compasión y la conexión, y un ritmo de cambio sin precedentes.

Lo que suceda en los próximos meses podría ser de dos maneras.

Existe el riesgo de que a medida que la crisis inmediata disminuya y sus consecuencias económicas se aclaren, descartemos las aspiraciones a largo plazo en busca de soluciones fáciles a corto plazo, muchas de las cuales tendrían consecuencias ambientales adversas.

Estos incluyen reducir los estándares ambientales, estimular la economía al subsidiar las industrias pesadas con combustibles fósiles y enfocarse en hacer más cosas, en lugar de usarlas mejor.

Pero hay otra posibilidad. Mientras nos tambaleamos por el impacto de lo que sucede a nuestro alrededor y aceptamos nuestra nueva realidad, podríamos aprovechar este momento como una ventana única de oportunidad para reconstruir nuestra sociedad y economía como lo deseamos.

Con los científicos advirtiendo que nos quedan 10 años para evitar las peores consecuencias del cambio climático, esto podría ofrecer una oportunidad para solucionar la crisis climática antes de que sea demasiado tarde.

Varios cambios provocados por la emergencia de COVID-19 sentaron las bases para la transformación requerida.

Y estas son cinco acciones que debemos tomar:

Repensar el riesgo

Hace años que conocemos el riesgo de una pandemia mundial: basta con ver a Bill Gates declarar durante una charla de Ted 2015 que «si algo mata a más de 10 millones de personas en las próximas décadas, es muy probable que sea un virus altamente infeccioso. Deberíamos estar preocupados. Pero, de hecho, podemos construir un sistema de respuesta realmente bueno”.

Sin embargo, se necesitó un desastre en desarrollo para incitar a los gobiernos, empresas e individuos a actuar a la escala requerida.

Del mismo modo, el cambio climático plantea una gran amenaza para la vida humana y requiere urgentemente una respuesta integral. Un estudio publicado en la revista médica The Lancet predice 500,000 muertes de adultos causadas por el cambio climático para 2050.

Si el Coronavirus nos enseña a reconocer nuestra vulnerabilidad a los choques de alto impacto, como las pandemias y los desastres relacionados con el clima, estaremos en una posición infinitamente mejor para prepararnos para ellos.

Escuchar las perspectivas globales

La naturaleza verdaderamente global de la crisis de COVID-19 nos está obligando a reconocer que todos estamos juntos en esto. Por ejemplo, China enviando ayuda a Italia representa más que solo cambios en el panorama geopolítico; también muestra una superación del sentido de «otro» y un reconocimiento de que los eventos en una parte del mundo pueden afectarnos a todos.

No sabemos si el COVID-19 incitará al mundo a elegir la ruta del aislamiento nacional o la solidaridad global, pero una creciente comprensión de que estamos conectados inherentemente a personas en geografías y circunstancias muy diferentes puede ayudar a generar un impulso para una acción climática fuerte.

Hacer de las personas la máxima prioridad

La respuesta a COVID-19 ha visto cómo la difícil situación de los pacientes, el personal médico y otros grupos vulnerables se dispara a la cima de la agenda, tanto de individuos como de empresas y gobiernos.

Muchas personas están reorganizando sus vidas para practicar el distanciamiento social, ofreciendo ayuda a los vecinos mayores con sus quehaceres y siendo voluntarios en instalaciones de salud y bancos de alimentos, mostrando el poder que se puede desatar cuando estamos unidos detrás de una causa común.

Las empresas están redirigiendo sus líneas de producción para proporcionar suministros médicos y de higiene, ofreciendo acceso gratuito a sus plataformas en línea y apoyando a sus empleados de varias maneras, como aumentar sus salarios, resaltando cuán ágiles pueden ser para responder a las necesidades críticas.

Y los gobiernos están comprometiendo billones para ayudar a los afectados por el coronavirus, en lo que parece una «carrera hacia la cima» para brindar el apoyo más completo a sus ciudadanos.

Todo esto muestra que es posible una respuesta a gran escala a una crisis global. Necesitamos aprovechar esta ola de compasión y proactividad para proteger a las personas vulnerables en todos los contextos, incluidos los más expuestos a los impactos climáticos.

Confiar en los expertos

A medida que nos hemos dado cuenta de la importancia de la pandemia, el valor del conocimiento se ha vuelto cada vez más claro. El consejo de los epidemiólogos se ha vuelto viral y los médicos han sido considerados héroes. Esto podría representar un punto de inflexión en una tendencia.

También tenemos que escuchar a los científicos climáticos y a los asesores de políticas para ganar la lucha contra el cambio climático. Una mayor confianza en expertos de todo tipo nos lleva en la dirección correcta.

Hacer un cambio cultural

Muchos aspectos de la respuesta COVID-19 son similares a los tipos de cambios que necesitamos como parte de una respuesta integral al cambio climático. Lo interesante es que muchos cambios necesarios solo requieren un cambio en la cultura. Por ejemplo, el trabajo desde el hogar no ha requerido una nueva tecnología.

Está claro que tenemos muchas de las herramientas para hacer grandes avances en el tratamiento del cambio climático; lo que necesitamos ahora es la voluntad política para aplicarlos.

Queda mucho por saber qué aspecto tendrá el mundo cuando salgamos de la pandemia de COVID-19, pero los cambios sociales fundamentales que estamos presenciando pueden ofrecernos una oportunidad final para evitar una catástrofe climática.


Traducción del artículo «How COVID-19 might help us win the fight against climate change» por Victoria Crawford, Líder del proyecto «Resiliencia ambiental» del Foro Económico Mundial

Fotografía: REUTERS/Ricardo Moraes


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