Sostenibilidad y cambio de comportamiento

El cambio de comportamiento brinda herramientas para apoyar la sostenibilidad y el bienestar.

La necesidad de un uso más sostenible de los recursos del planeta requiere de una perspectiva mundial a largo plazo. A menudo los seres humanos se debaten entre actuar por sus propios intereses futuros o por los de los demás. Pueden aspirar a consumir menos, ahorrar más energía y agua, y comprar productos más sostenibles, no obstante, a menudo vuelven a tener malos hábitos y preferencias.

Los enfoques tradicionales para enfrentar esta “brecha entre intención y comportamiento” a menudo fallan. Normalmente, solo informar a las personas sobre la importancia de la sostenibilidad no es suficiente para lograr un cambio de comportamiento, ya que la toma de decisiones comúnmente es guiada por influencias más efímeras como el estado de ánimo, el deseo a corto plazo o los hábitos.

La mayoría de las veces, la gente también es perezosa, en el sentido de que no consideran toda la información disponible cuando toman decisiones o prefieren las opciones convenientes y accesibles por sobre las racionales.

cambio de comportamiento

Estudios e investigaciones sobre el cambio de comportamiento

Para evitar esto, los científicos que estudian el comportamiento investigan no solo cómo la persuasión puede ser más eficaz, sino que también cómo los cambios sutiles en el ambiente de las personas o los llamados “impulsos” pueden facilitar que estas actúen de acuerdo con sus aspiraciones. Aquellos impulsos siempre permiten la retención de la libertad de elección de los consumidores.

Por ejemplo, el Gobierno flamenco en Bélgica logró aumentar las ventas de alimentos locales, regionales y de temporada a un 30 % simplemente colocándolos al nivel de la vista de los compradores. Por otra parte, el presentar porciones más pequeñas de carne junto a unas más grandes redujo las ventas de carne en un 20 %.

Las opciones predeterminadas también pueden funcionar como poderosos impulsos; investigadores del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano y el Instituto Tecnológico de Massachusetts realizaron un estudio que se publicó en la revista Journal of Environmental Psychology el año 2008, en el cual se demostró que la cantidad de personas que eligen una fuente de energía sostenible y renovable por sobre una más económica, pero menos sostenible como el carbón, puede aumentar considerablemente simplemente haciendo que la opción renovable esté predeterminada en el formulario de inscripción.

A la gente no le gusta desviarse de lo que aparece como predeterminado, posiblemente porque piensan que indica una recomendación o norma vigente.

La información sobre las normas establecidas también es eficaz para alentar a las personas a que se comporten de manera más sostenible. Un estudio del 2008 que se publicó en la revista Journal of Consumer Research informó que los huéspedes de un hotel en Estados Unidos tendían a reutilizar sus toallas con más frecuencia si un letrero les informaba que la mayoría de los huéspedes en la misma habitación lo habían hecho.

Por otra parte, un estudio del 2011 publicado en la revista Journal of Public Economics demostró que el hecho de brindarles a ciudadanos de EE. UU. un informe mensual de su consumo de energía, junto con una comparación del de los vecinos, redujo su consumo de energía en un 2 % aproximadamente en relación con un punto de referencia.

Incluso pequeños cambios conductuales informados en los entornos en los que tomamos nuestras decisiones o en las narrativas que utilizamos para dar sentido al mundo pueden ayudarnos a actuar mejor por el beneficio del planeta.

Fuentes: Inteligencia Estratégica del Foro Económico Mundial

Imagen de mohamed Hassan en Pixabay

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